Luis Martínez: "Nunca me olvido de donde vengo"


“Agradecido” y “afortunado” son dos adjetivos que repite el mediocampista cuando describe su vida, esa que empezó el 7 de septiembre de 1984 en Medellín, Colombia y que pocos años después lo ubicó en la popular urbanización de Vista Alegre de Caracas, donde casi por casualidad el fútbol tomó el timón.

Una ilusión



“En Colombia se vive el fútbol de una manera muy apasionante. Allí empecé a jugar como un hobby, como esos niños que juegan al fútbol ilusionados. Vivía a media cuadra de una cancha de fútbol y de allí no salía”, recuerda Luis Alberto, quien con 14 años y ya instalado en Caracas tras una decisión familiar, le propuso al reconocido ex futbolista Pedro Febles un partido amistoso contra jugadores de su recién fundada Escuela CEPEF. “Pedro me vio jugando y conversamos, le conté mi historia y me invitó a formar parte de su escuela donde duré un año, él me becó y gracias a Dios fue así porque la verdad no tenía para pagarlo”, reconoce con profundo agradecimiento al entrenador que le abrió las puertas en el fútbol.

“Me sorprendió mucho porque entramos a una oficina y me dio uniformes completos con camisas, shorts, medias y hasta zapatos”, relata uno de sus recuerdos más preciados de Febles, quien estaba acompañado en su escuela por grandes figuras: “Ahí pude conocer a otras glorias del fútbol como Nelson Carrero, Robi Cavallo y Saúl Maldonado, en sus inicios como entrenadores. Gente que me ayudó muchísimo, me brindaron la mano y muchos consejos”.

Con 16 años cumplidos pasó a formar parte de las categorías menores del Caracas FC, donde inmediatamente jugó en el equipo de Segunda División, dirigido en aquel entonces por el ex seleccionador Noel Sanvicente, “De “Chita” aprendí mucho deportivamente y extradeportivamente; es una persona que exige mucho en cuanto a disciplina y eso me ayudó”.

La historia no fue de color rosa, a pesar de haber demostrado buenas cualidades en la cancha, “Lucho” no tenía nacionalidad venezolana y en las categorías menores no podían jugar futbolistas extranjeros: “Me dijeron que no contarían más conmigo por el tema de la cédula. Fue muy triste tener que salir no por mi talento sino por no tener documentos legales en el país”.

En 2004 obtuvo logró su legalización como venezolano y nuevamente de la mano de Pedro Febles empezó a jugar en UCV, en la Segunda División. Después de una corta pasantía en el equipo universitario, pasó al Nueva Cádiz y posteriormente a Estrella Roja donde fue parte de dos ascensos de la institución antes de llegar al Deportivo Italia en la expansión de la Primera División del balompié criollo.

Una carrera de Primera

“Empecé mi carrera profesional con el Deportivo Italia en 2007 con el entrenador Ángel Raúl Cavalleri. En el año 2008 tuvimos el placer de salir campeones del Torneo Apertura con Eduardo Saragó, que fue mi primer campeonato como profesional y fue un momento muy grato”. Esa experiencia lo prepararía para lo vivido en su siguiente equipo, al que llegó en 2010 después de no lograr un acuerdo económico con la directiva del club.

“Decidí irme al Deportivo Lara, al principio estaba Carlos Eduardo Hernández como entrenador, luego llegaron de Colombia Germán “Basílico” González, Arturo Boyacá, Óscar Gil, excelentes profesionales y personas, duré 6 meses con ellos” comenta sobre su inicio con el equipo en el que asegura haber vivido las experiencias más lindas de su profesión. “Llegó Eduardo Saragó al club y quedamos campeones del Apertura y del Clausura. Desde la expansión no había habido otro equipo que ganara los dos torneos sin jugar la final. Tuvimos la oportunidad de jugar Copa Suramericana y Libertadores. Fue un momento muy bonito”.

Regresó a Caracas y a Petare FC, donde vivió el momento más difícil de su carrera: “El primer año fue muy bueno, tuve un gran torneo. En el segundo año lamentablemente tuve una rotura de ligamento cruzado, me lesioné de la rodilla”.

Para el Torneo Adecuación y ya completamente recuperado, se unió al Portuguesa FC: “Ellos venían de tener varios descensos y creo que es un logro que nos mantuvimos en Primera. Cuando me fui al finalizar el Apertura 2016 el equipo estaba fuera de los puestos de descenso”.

Pieza clave de la Raza Atlética

“Gracias a Dios se me dio la oportunidad de venir al Atlético Venezuela. Cuando llegué me di cuenta que es uno de los clubes top de Venezuela en cuanto a organización, lugar de trabajo y en lo deportivo: tienen cancha y autobús propios, tienen muchos implementos para trabajar, las concentraciones son espectaculares. Tienen un personal administrativo y directivo que trabaja muy bien, nunca falta nada en el club” explica el 24 atlético quien admite estar “Disfrutando de estar en esta gran institución y estoy muy contento de estar aquí”.

“Lucho” ha sido un miembro fundamental en lo que ha conseguido la institución en su pasado reciente, y lo que está logrando en la actualidad “Atlético Venezuela nunca había vivido un campeonato tan exitoso como el que tuvimos el semestre pasado, donde clasificamos a la Copa Sudamericana, entonces ya llegando se deja algo sumamente importante”, afirma. “Tuve la oportunidad de encontrarme con un gran entrenador como Alex Pallarés, un excelente entrenador con quien de verdad hicimos un muy buen semestre”.

“Este año nos encontramos con el debut en la Copa Sudamericana, llegó un cuerpo técnico que también trabaja muy bien, muy preparado, que siempre deja todo para que el jugador mejore día a día” confía el responsable de la capitanía del equipo en su primera participación internacional: “Tuvimos la fortuna de ir a Chile, a enfrentarnos con un equipo muy bueno como Palestino y gracias a Dios pudimos ganar. Tuve mi debut como capitán en el equipo, muy contento por eso”.

Las metas están claras: “El objetivo de este Apertura es clasificar al grupo de 8 al final del Torneo y tratar otra vez de meternos en Copas internacionales, creo que es el logro más bonito que puede tener uno como deportista. Por otra parte ya dimos un paso muy importante en la Copa Sudamericana y el otro objetivo que tenemos muy claro es pasar de fase” para lo que, asegura, están enfocados todos los esfuerzos: “Seguir sumando en el torneo local y seguir trascendiendo en la Copa Sudamericana”.

La familia lo es todo

Como muchos que han dejado su tierra, “Lucho” no ve frecuentemente a gran parte de su gente: “Mi familia materna toda está en Colombia, aquí solo tengo un hermano y una tía, a quienes quiero mucho pero siempre extraño a mi mamá y hermanos que están lejos”, sin embargo formó un hogar que llena su corazón y su rostro de sonrisas: “Tengo la gran fortuna de tener una hermosa familia, mi esposa se llama Wendy Fumero con quien estoy desde marzo de 2009, mis hijos Mathías (6 años) y Mía Victoria (2 años), son mi motor fundamental, mi apoyo incondicional. Cuando estoy contento están ahí, cuando estoy triste siempre están aquí para darme un abrazo al llegar a casa y decirme que no se ha acabado todo, que continúe”, dice, reconociendo que al salir de los partidos suele irse con ellos “a comer y después a casa”.

Ese ánimo que recibe de su familia, es siempre retribuido. “Mi esposa se está preparando en el área de belleza, es una excelente maquillista profesional. Ella dice que profesionalmente se dice “maquillista” aunque para mí suena mejor “maquilladora”, cuenta entre risas quien ya se ha dejado ver en publicaciones de las redes sociales siguiendo los consejos para reducir las ojeras que le ha dado Wendy, con quien cumplió 9 años de relación el mismo día del partido contra CD Palestino.
Si bien confiesa que le cuesta involucrarse con la cocina, dice que si está motivado, lo hace con gusto: “A veces mi esposa se molesta pero en lo que puedo la ayudo. Cuando estoy motivado trato de sorprenderla con platos buenos que encuentro en internet”. Como buen nacido en Medellín su comida favorita es la bandeja paisa.
El amor por su país de nacimiento también se evidencia en sus preferencias musicales: “Me gustan todos los géneros, me gusta mucho la música de mi tierra, que nos identifica como colombianos: la cumbia y un poco de vallenato”. Sin embargo hay momentos en los que prefiere el silencio: “No soy de escuchar música antes de los partidos; soy más de estar concentrado y hablar poco”, revela quien admite tener como virtud ser motivador y como su defecto, “poseer un carácter fuerte”.
“Lucho” tiene como premisa lo que todo buen padre de familia debe tener, la alegría y el bienestar de su familia son fundamentales, asegura que ver a sus hijos sonreír es todo para él. “Trato de disfrutar el tiempo libre con mi familia al máximo, aunque sea complicado por el tema de los viajes, las concentraciones. Me encanta estar con mi familia, ellos son mi vida”.
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